Paisaje

Lo que más hay en la tierra es paisaje. Por mucho
que falte del resto, paisaje ha sobrado siempre, abundancia que sólo se explica por milagro infatigable, porque el
paisaje es sin duda anterior al hombre y, a pesar de tanto
existir, todavía no se ha acabado.

José Saramago


Veleta

Mucho tiempo después de llamarme Veleta tuve que encontrar el por qué. Porque tu eres el aire.

Consejos de padre a hijo

¿Aún estás aquí? ¡Qué mala vergüenza! A bordo, a bordo, el viento impele ya por la popa tus velas, y a ti sólo aguardan. Recibe mi bendición y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos. No publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une a tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga a los que acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti. Presta el oído a todos y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan; pero no afectado en su hechura, rico, no extravagante, porque el traje dice por lo común quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir prestado a nadie, porque el que presta suele perder a un tiempo el dinero y el amigo, y el que se acostumbra a pedir prestado falta al espíritu de economía y buen orden, que nos es tan útil. Pero, sobre todo, usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás, consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós y Él permita que mi bendición haga fructificar en ti estos consejos.

F1

Los entrenamientos libres en la Fórmula1 son los entrenamientos que hacen los pilotos antes de que los metan en la cárcel.

IKEA

Los silencios incómodos se sientan en sillas de IKEA.

De monarquías y espacios pequeños

No era un castillo y sin embargo éramos los reyes.

La araña negra

Lo que piensa Lez Yashin en el trabajo: "Joder, hace un frío de mil demonios. Tengo que comprar patatas y regalarle a Aleksei una buena botella de vodka por los guantes. Mira que regalarme unos guantes blancos, guantes de lana blancos ¿a quién se le ocurre?… seguro que fue cosa de su mujer, no se en que Octubre vive,… qué más da… Maldita sea, se me esta congelando todo… sabía que tení­a que ponerme los leotardos, siempre me pasa igual… ya vienen."


11:12:54-55-54-55

Hoy en la consulta del dentista me ha llamado la atención el segundero de un reloj que presidía la sala de espera. Un tic hacia delante y un tac hacia atrás. No avanzaba. Quizá no sabía hacia dónde ir. Quizá si sabía dónde ir, pero simplemente prefería no ir. O tal vez era un acto reivindicativo de a saber qué. ¿Sufría de epilepsia o de algún tipo de trastorno bipolar? ... Lo más seguro es que estuviera simplemente roto.

A lo Moody

Hoy llevo puesta una camiseta negra a lo Hank Moody que combina perfectamente con el Clio negro de mi Karen particular. No es un Porche, es cierto, pero los dos se mojan de la misma forma cuando llueve.

Sierra

Si, es muy joven, usted solo conoce la ciudad desde que la cruzo el tren, era muy difente entonces, muy diferente señor Velar, muy diferente... La primera vez que llegue a Sierra fue en una diligencia, algo muy parecido a esto... en fin.

Moda

Los helados en invierno dejan de estar de moda.

Mi barba, la barba.

Cuando has llevado barba durante un tiempo, el día que decides afeitarte todo el mundo te dice “tío, de verdad, estás mucho mejor, pareces más joven”. Por eso molan las barbas. Por eso hay que llevar barba. Porque, en los tiempos que corren, cometer voluntariamente un acto cuya consecuencia directa es mermar tu belleza y tu aparente juventud es valiente, muy valiente. Y el mundo necesita gente valiente. Gente capaz de creer en sus ideales, o en su barba, a pesar de las opiniones de los demás.

Vuela

A todos y cada uno de esos estúpidos adolescentes con ideas melancólicamente atractivas sobre el suicidio les pondría junto a la ventana abierta de un séptimo piso y les diría: Vuela.

El cielo pecado

El día que al cielo le salieron pecas la niña pelirroja de ojos azules gritó mirando hacia arriba: "Ya nada tengo que envidiarte".

La familia de Tolstói

Ahora somos una de esas pocas familias felices que se parecen y que piensan de vez en cuando, y sin ganas de que llegue el momento, en esas otras familias que no se parecen.

venganza

Cuando invito a mis padres a comer a mi casa siempre les pongo lo mismo. Un enorme plato de espinacas hervidas, y mirándoles a los ojos les digo, "y que no quede ni una".

21 gramos

Así que esto es la sala de espera de la muerte,... estos ridículos tubos,...estas agujas que me hinchan los brazos,... ¿qué hago yo en este club de precadáveres? ¿qué tengo que ver con ellos?... ya no se cuándo empezó nada de esto, ni cuando acabará... ¿quién será el primero en perder la vida?... ¿él, que está en coma? o ¿yo?...
Porque la vida puede ser maravillosa.

Gallina

A veces me siento como Marty McFly. Nobody calls me chicken !

Desayuno

Preparandome el desayuno derrame un poco de café caliente sobre la mesa. Una mosca aterrizó cerca de la poza. Saqué el pan tostado del horno y lo empecé a mojar en el café. La mosca dió con el botín y sacó su trompa, aquello debía parecerle un festín. Cuando terminé recogí la mesa. Ella seguía atareada. Me pareció de mala educación limpiar aquella mancha y quitarla el desayuno. Posiblemente sería la primera comida caliente que probaba en mucho tiempo.

Bunbury y los corderos

Según IMDb el malo de la película de El silencio de los corderos (Jame 'Buffalo Bill' Gumb) estaba interpretado por Ted Levine, pero en realidad, todos sabemos que en realidad lo interpretaba Enrique Bunbury.

Máquina

Observando a John con la máquina de repente lo vi claro, el Terminator jamás se detendría, jamás le abandonaría y jamás le haría daño, ni le gritaría o se emborracharía y le pegaría, o diría que estaba demasiado ocupado para pasar un rato con él, siempre estaría allí y moriría para protegerle. De todos los posibles padres que vinieron y se fueron año tras año, aquella cosa, aquella máquina... era el único que daba la talla. En un mundo enloquecido era la opción más sensata.
Sarah Connor

Autrigones y realidades

Solo quería dejar constancia de que primero un estado emocional alterado y después un cúmulo de felicidad plena, que podríamos definir como un brote bipolar producido por esa resaca que siempre baña las islas del norte, me ha impedido centrarme en las nimiedades imprescindibles, dejando atrás lo que debía dejar, quisiera o no. Ahora, de nuevo, sumido en la vorágine de Ítaca, me encuentro rodeado de realidad, con la que me es más difícil pelear que con los fieros autringones. Por eso, he decidido emprender una retirada, volver grupas, mirar al Oeste otra vez y hacer todo lo necesario para encontrar una nueva Ítaca, y en caso contrario, inventármela. Esta vez, Penépole vendrá conmigo.

Opio

Esquirlas de aire, arcano indescifrable, en el jardín de mis delicias, pertenezco a la briza. Inhalo la niebla que flota en el Ganges, el aceite en el incienso nos servirá de consuelo.
Héroes del Silencio

Sobre mi

Para un puesto de trabajo me exigieron una breve descripción sobre mi personalidad y mis aptitudes... la verdad es que no sabía que poner y al final terminé haciendoles un vídeo.
Quiero decir que tengas cuidado, que tengo mucha mala leche, ¿sabes? Como alambre de espinas y meo napalm, y puedo traspasar el culo de una pulga de un tiro a 200 metros, así que vete a machacártela por ahí cara de perro antes de que te rompa los morros.

Pávlov y el perro

Mira que le dije Pávlov que te va a morder, Pávlov que te va a morder! y Pávlov ni puto caso, míralo ahora corriendo como un descosido a ponerse la antirrábica. Si me hubiera hecho caso...

Podium

En el colegio no me quedaba más remedio que ganar la gymkana el día de la fiesta anual. Siempre fui el niño más bajito y esquelético de la clase, pero una vez al año me permitía el gustazo de mirarlos a todos desde un cajón blanco con un número 1 muy grande de color negro en su frontal... y ahí estaba yo, haciendo una pequeña sombra sobre el número 2 de mi derecha, una sombra un poco más grande sobre el número 3 de mi izquierda y una sombra enorme sobre el resto de compañeros. No había himnos y las medallas eran de papel, pero daba igual, durante un rato era el más alto de la clase, y ese era mi verdadero premio.

Derepente otoño

Después de un día de sol y brisa llegó hasta nosotros el otoño. Un otoño fugaz, en forma de piel de gallina y olas amenazantes. Al fondo Estambul. Estambul es una ciudad eterna, eterna en el tiempo, pero también en tamaño y a veces no la consigues despegar de los pies, y otras veces no la consigues despegar de la vista.

En el camino

He llegado a ese punto en el que no se si es mejor volver sobre mis pasos o llegar al destino propuesto. Tal vez, si tuviera tiempo para dormir, la almohada me aconsejaría volver a la tranquilidad de lo ya conocido. O si el cansancio me lo permitiera, miraría hacia arriba dejando que algún lucero allanara el camino de lo que esta por llegar.