Podium

En el colegio no me quedaba más remedio que ganar la gymkana el día de la fiesta anual. Siempre fui el niño más bajito y esquelético de la clase, pero una vez al año me permitía el gustazo de mirarlos a todos desde un cajón blanco con un número 1 muy grande de color negro en su frontal... y ahí estaba yo, haciendo una pequeña sombra sobre el número 2 de mi derecha, una sombra un poco más grande sobre el número 3 de mi izquierda y una sombra enorme sobre el resto de compañeros. No había himnos y las medallas eran de papel, pero daba igual, durante un rato era el más alto de la clase, y ese era mi verdadero premio.

2  :

Anónimo dijo...

Pues los que te conocemos,no te imaginamos un niño esqueletico, aunque el tiempo pasa para todos.

Jorge Miente dijo...

Pues si, el tiempo pasa. Ahora soy más gordo y más tonto que antes, y lo que es peor, menos soñador.

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Escribe lo que quieras, seguro que no es tan absurdo como lo que he escrito yo.

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