Observando a John con la máquina de repente lo vi claro, el Terminator jamás se detendría, jamás le abandonaría y jamás le haría daño, ni le gritaría o se emborracharía y le pegaría, o diría que estaba demasiado ocupado para pasar un rato con él, siempre estaría allí y moriría para protegerle. De todos los posibles padres que vinieron y se fueron año tras año, aquella cosa, aquella máquina... era el único que daba la talla. En un mundo enloquecido era la opción más sensata.
Sarah Connor
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Escribe lo que quieras, seguro que no es tan absurdo como lo que he escrito yo.