El dolor

Me puedo merecer muchas cosas, hasta alguna desagradable. Una mala contestación, un puñetazo, una enfermedad insólita y hasta una mala mujer a mi lado. Lamentablemente (entrecomillese el adverbio) ninguna de estas se cruzó en mi camino (de momento). Tuvo que cruzarse la que no aparecía entre ninguna de las apuestas. Por eso el dolor. Sinceramente, si tuviera costumbre de rezar, rezaría para que no se fuera ese dolor, para que se quedara conmigo y me reconcomiera por dentro, pero sin salir, para que ese dolor no creara agujeros por los que fluyeran otros sentimientos, como el odio, o el asco.
Todos los hombres, ante el mandoble de la espada de Damocles piensan, dicen o gritan: "¿Por qué a mi? No lo merezco, ¡No lo merezco!"... Bien, la mayoría, mienten, si lo merecían, pero en mi caso..., en mi caso... te prometo que no lo merecía.

3  :

Anónimo dijo...

nose.. ni como .. ni cuando o si tu .. escribiste esto, pero es sinceramente genial.

Jorge Miente dijo...

Ojalá no fuera mio.

Inma dijo...

Nene... espero que sea algo metafórico tuyo y que realmente no te pase nada!!! Besos desde Córdoba!!!

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Escribe lo que quieras, seguro que no es tan absurdo como lo que he escrito yo.

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