Mi vida por un Golf de color blanco

Mientras esperaba refugiado de la lluvia en la marquesina leía El diario Montañés, dónde decían que el ayuntamiento acababa de estrenar un autobús ecológico. Funcionaba con una pila de hidrógeno. No fue capaz de imaginarse el tamaño de la pila.
Hacía ya tres semanas que se movía en transporte urbano, desde que le abandonó el viejo Ibiza heredado. Siempre le había parecido un coche de mujer, como si eso fuera posible, quizá porque durante siete años había sido conducido por su propia madre.
Pero eso pronto iba a acabar,  se dirigía hacia la recta de Parayas, a las afueras de Santander, al concesionario Volkswagen.
Cuando levantó la cabeza, sin haber terminado de leer la noticia, ahí estaba el autobús. Pensó que había tenido suerte, era el autobús nuevo, el único autobús de toda la ciudad que no olía a sudor.

La mañana siguiente, y después de una noche en vela, su mujer, sin estar casados, leía la tragedia en el mismo periódico que su marido, sin estar casados, había conocido  el estreno de ese revolucionario vehículo que le costó la vida.

1  :

Vini dijo...

Tenía que haber ido a comprarlo a Parte Automóviles...

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