Hay una cosa con la que me gustaría terminar...

...La paz social cuesta dinero. Yo no es que sea generoso con la clase obrera, yo soy egoísta, y quiero que mis hijos jueguen al balón ahí y que no tenga que tener a un tío con una pistola para que no les pase nada. Y como esto siga así lo que tenemos aquí ahora —y que puede durar seis meses más, o a lo mejor seis años— se acaba. Si tienes un ejército de diez millones de pobres a los que el estado les importa un carajo, van a decir que si a nadie le importa que ellos palmen, a ellos tampoco que palmen los demás. Estamos jugando con fuego.

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Anónimo dijo...
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Escribe lo que quieras, seguro que no es tan absurdo como lo que he escrito yo.

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