De tarros y momentos oportunos

Nos dimos un atracón de alegría, nos revolcamos en optimismo, desprendíamos euforia, nos empachamos de felicidad, y un día, de repente, nos obligaron a vomitarlo todo. Todo. La alegría, el optimismo, la euforia y la felicidad. Luego pasó el tiempo.
 Nos prometimos no caer en excesos. Degustamos con prudencia la alegría, el optimismo dio paso al realismo, la euforia se convirtió en mesura y encerramos la felicidad en un tarro de mermelada para sacarla cuando llegara el momento.
 Así que el día que te invite a casa a merendar tostadas con mermelada, sabrás que ha llegado el momento.

4  :

Nórdico dijo...

Me va a encantar tu mermelada, y eso que aún no sé de qué sabor es... :D

Jorge Miente dijo...

;-)

neyoka dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
neyoka dijo...

Cuánto esconde estas palabras! Creo que ese tarro de mermelada ha merecido la pena esperar para ser abierto. Ahora toca disfrutar del dulce momento.
;)

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Escribe lo que quieras, seguro que no es tan absurdo como lo que he escrito yo.

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