Playa Internacional del Camarao

En Agosto tardábamos casi media hora en llegar en bici hasta allí, con muchos grados golpeándonos en la nuca para disfrutar de lo que ni siquiera era una playa, a pesar de su pretencioso nombre. Allí nos esperaban un puñado de rocas y un río que ya entonces estaba herido de muerte.  No se por qué íbamos. Imagino que el viaje hasta allí era el verdadero aliciente. Como Ulises en su viaje a Itaca. Si Itaca era su escusa, la Playa Internacional del Camarao, la nuestra.

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Escribe lo que quieras, seguro que no es tan absurdo como lo que he escrito yo.

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